domingo, 10 de abril de 2016

Declaración ante los hechos de violencia institucional

El día martes 5 de abril, estudiantes de la universidad fueron sustraídos ilegalmente por policías en la parada del micro de la UNGS alrededor de las 14:30 hs para ser parte de un presunto operativo antidroga. Decimos ilegalmente ya que estos policías no se identificaron con nombre y apellido, ni aclararon a qué fuerza pertenecían, sino que solamente se presentaron como miembros policiales sin especificar hacia donde iban a llevar a los compañeros.
Los casos de violencia institucional en general y de abuso policial en particular, y las reiteradas violaciones a la Autonomía Universitaria ocurridas el año pasado con el ingreso de la Policía local al Campus, no nos permiten confiar en este tipo de procedimientos, y nos comprometen a ser protagonistas de una denuncia legal.
Por todo lo mencionado, denunciamos las irregularidades en la manera violenta y prepotente en que procedió la policía en el día de ayer, sustrayendo ilegalmente a nuestros compañeros, contra su voluntad y sin dar aviso a nadie de su paradero durante varias horas; y además exigimos que se inicien acciones legales.
Por otra parte, le solicitamos al rectorado que se pronuncie públicamente repudiando el hecho y la violencia institucional.
Los abajo firmantes decimos: 
¡Nunca más estudiantes sustraídos ilegalmente por la policía!
¡Que el gobierno universitario repudie públicamente el hecho!

Marco Balbi y Federico Monzón (representantes suplentes del Comité de Carrera de Comunicación), Evelyn Vega Aguilera, Gabriela Perez, Juliana Enrique, Leonardo Altamirano, María Florencia Soria, Manuel Sánchez Grigioni, Mercedes Arias, Pablo Benítez: Estudiantes de Comunicación
Christian Caratozzolo: Estudiante de Política Social
Melisa Hilt: Estudiante de Administración de Empresas
Oscar Ortiz:Estudiante del Profesorado de Historia

miércoles, 23 de marzo de 2016

Un golpe de clase: a 40 años

Por Marco Balbi y Federico Monzón (representantes estudiantiles suplentes del Comité de Carrera de Comunicación)

El último golpe de Estado persiguió como principal objetivo desarticular la organización obrera y barrer con su activismo, que constituía un peligro para las clases dominantes, su Estado, su sistema, e inclusive para el imperialismo. A 40 años de la inauguración de la dictadura más sangrienta que vivió la historia argentina creemos que es necesario echar por tierra aquellas teorías que reducen el análisis de los setenta a una disputa entre las organizaciones guerrilleras y las Fuerzas Armadas, como así también repasar el rol del imperialismo norteamericano ante la visita que hará su principal representante político, Barack Obama, a Argentina.

Plenario de Coordinadoras interfabriles (1975)
 Si bien la clase obrera argentina cuenta con una larga tradición de lucha que nos permitiría remontarnos a la Semana Trágica (1919) o a lo que se conoce como la resistencia peronista a partir de 1955, fue el Cordobazo el hito que abrió una etapa revolucionaria en Argentina, logró derrocar a Onganía, y puso en alerta a toda la burguesía. Para comprender mejor las razones de por qué la clase obrera profundiza su protagonismo en la lucha de clases, hay que enmarcar sus intervenciones en un contexto de crisis capitalista internacional. “Hacia fines de los ’60 se va a asistir a una caída de la tasa media de ganancia capitalista y de la productividad del trabajo que pondrán fin al llamado boom económico de la segunda posguerra”[i]. La crisis fue descargada, una vez más, sobre las espaldas del pueblo trabajador. “La burguesía debía disminuir la participación lograda por la clase obrera en la renta nacional y dar por tierra con las ilusiones de movilidad social generadas en sectores de capas medias y obreras, lo que empujó a amplias franjas populares a cuestionar el orden establecido”[ii]. Es en este marco más general en el que se dan los hechos que van desde el Cordobazo hasta las Jornadas de junio y julio de 1975, que culminaron en una huelga de masas en este último mes. En el medio de estos dos acontecimientos también podemos mencionar al Tucumanazo, el Mendozazo, el Viborazo, el Villazo, los Rosariazos,  e inclusive alzamientos populares como el de Casilda, Cipolletti, General Roca, Malargüe, y la huelga de los obreros de Chocón-Cerros Colorados, Neuquén. Claro que todo esto no sucedió por azar, sino que se debió en principio a la organización que existía en el interior de las fábricas, y que luego comenzaron a sobrepasar sus límites. Las comisiones internas combativas que se habían caracterizado por haber cuestionado a las burocracias sindicales peronistas desde la época de la resistencia en adelante, y de haber protagonizado un sin número de conflictos en diversos lugares de trabajo, dieron un salto en calidad en las fases de auge obrero al constituirse en consejos de fábrica, “…organizaciones de la más amplia base obrera, que protagonizan una disputa por el mando y la organización de la fábrica con el capital…”[iii]. De esta manera, se creó un doble poder en las  fábricas.

La experiencia  del Cordobazo, que provocó la  caída del gobierno militar de Juan Carlos Onganía, y la del Viborazo, que puso fin al gobierno militar de Levingston junto a la dictadura que se conocía como “Revolución Argentina”, implicaron un cambio en la relación de fuerzas a favor de la clase obrera.  Ante este panorama, la burguesía se vio obliga a recurrir a una salida electoral y apostar al retorno de Perón como estrategia para desviar el ascenso obrero y popular. El primer presidente electo luego de la “Revolución Argentina” fue Héctor Cámpora, pero a pesar de sus intenciones de lograr la “paz social” a través del Pacto Social firmado por la CGT y la CGE, “que establecía el congelamiento salarial por dos años, el congelamiento de precios y la supresión de las negociaciones colectivas”[iv], las movilizaciones obreras no cesaron producto de las ilusiones y expectativas que había despertado el nuevo gobierno. La última carta que le quedó a la burguesía era apostar a la presidencia del propio Perón para imponer orden en las calles. El viejo líder se apoyó en la derecha del movimiento y la burocracia sindical, creó y dio vía libre a las Triple A,   desplegando una política más dura contra la izquierda peronista y marxista. El Golpe en Córdoba, conocido como “Navarrazo”, fue uno de los ejemplos que demuestran cómo el General iría desplazando a los gobernadores más afines a la izquierda del movimiento y de Cámpora. Días antes del Navarrazo, Perón había expresado que Córdoba era “un foco de infección”, y días después  empezó “una despiadada persecución y encarcelamiento de dirigentes sindicales, del movimiento estudiantil y de las organizaciones de izquierda”[v]. La represión también estuvo combinada con la sanción de una serie de leyes orientadas al control de la protesta social: la reforma del Código Penal prohibían las ocupaciones de fábricas, y la modificación de la Ley de Asociaciones Profesionales le permitía a la burocracia sindical perpetuarse en el poder. Respecto al Pacto Social, Perón hizo firmar un nuevo acuerdo, sin embargo, los vaivenes de la economía internacional hizo que el empresariado comience a cuestionarlo.

Con el fallecimiento de Perón por problemas de salud, que estuvo menos de un año en el poder, asumió su esposa, María Estela Martínez de Perón, “Isabelita”. Con la nueva presidenta no sólo hubo un aumento en la escala represiva sino que también en la política económica para aplicar el ajuste que ya venía en marcha desde años anteriores. Designó a Celestino Rodrigo como Ministro de Economía, que puso en marcha una política de shock en 1975 (el famoso “Rodrigazo”): “devaluación del peso del 150%, aumento promedio del 100% de todos los servicios públicos, suba de 180% de los combustibles, 45% de aumento de los salarios y un plan de endeudamiento masivo con el exterior”[vi].  Como era de esperar, las medidas tomadas por Isabel y Rodrigo intensificaron las protestas. La burocracia sindical se vio obligada a convocar a un paro general para junio de ese año, pero el descontento obrero llevó a que el país estuviese prácticamente paralizado hasta mediados de julio inclusive. “Durante esas jornadas de lucha y grandes movilizaciones surgieron las Coordinadoras de Gremios en Lucha, en los principales centros industriales del país, que contribuyeron a ese triunfo de la clase obrera desbordando a la burocracia sindical. Esas organizaciones interfabriles estuvieron basadas en la representación directa de las bases y asentadas sobre un patrón de asociaciones zonales donde confluían distintas fábricas, con sus comisiones internas, cuerpos de delegados, activistas, con un funcionamiento basado en una amplia democracia obrera”[vii]. Estas mismas coordinadoras también enfrentaron el Plan Mondelli, una suerte de reedición del Rodrigazo.


El rol de la burguesía nacional y la del imperialismo

Sería ingenuo pensar que las clases dominantes argentinas, las mismas causantes de la crisis, iban a quedarse perplejas ante el ascenso del movimiento obrero. El Golpe de Estado y la instauración de la última dictadura fue la salida que le encontraron a la situación. Como ya lo habíamos mencionado, derrotar a la vanguardia obrera, que arrastraba tras de sí al resto de los sectores populares como se vio en el Cordobazo, a través de ejecución de un plan de miedo, terror, tortura y aniquilación física era el objetivo inmediato.



“La participación de los empresarios en la dictadura se dio en varios sentidos: a través del aporte de información sobre los trabajadores, detenciones en los lugares de trabajo, militarización de las fábricas, agentes de inteligencia; y brindando recursos económicos y materiales, desde la movilidad para trasladar a los detenidos hasta la expresión más extrema que fue la instalación de centros ilegales de detención y tortura en los propios establecimientos, como ocurrió en los casos de Acindar, Ford, Ingenio la Fronterita, Astillero Río Santiago y La Veloz del Norte”.[viii] Estos mismos empresarios se beneficiaron con la política económica de José Martínez de Hoz, primer ministro de economía de la dictadura, que incluía: liberación de precios, congelamiento de salarios, baja de aranceles a las importaciones, liberación de la tasa de interés y desregulación del sistema bancario  (Ley de identidades Financieras), y ni hablar de la estatización de la deuda privada.

También hay que tener en cuenta que los partidos políticos tradicionales de la casta política (MID, UCR, Partido Socialista, y Partido Justicialista entre otros), e inclusive el Partido Comunista, brindaron su total apoyo al empresariado argentino.

Para llevar adelante el “Proceso de Reorganización Nacional”, la burguesía necesitó del apoyo político y económico de parte de distintas potencias imperialistas, principalmente la de Estados Unidos, que se encargó de organizar el plan sistemático de la represión (el Plan Cóndor) llevado a cabo por todos los gobiernos militares de Latinoamérica. En el memorándum secreto de la reunión que mantuvieron el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, César Guzzeti, y el por entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, este último le planteó “si hay cosas que hacer, hacerlo rápidamente”.


Algunas reflexiones finales

Si bien hay muchas cuestiones para abordar sobre el Golpe del ´76 y todo el proceso previo, hemos intentado dar cuenta que el mismo coronó la victoria de la burguesía sobre la clase trabajadora. Como se ha demostrado, hemos analizado este proceso desde una mirada de clases de la sociedad, y teniendo en cuenta las luchas que se dan entre ellas. En contraposición a lo que sostienen muchas teorías, opinamos que el golpe no se proponía acabar con las guerrillas pues estas fueron prácticamente liquidadas a manos de la Triple A y otras organizaciones paramilitares antes que se ponga en marcha la dictadura.

Jorge Rafael Videla y su Junta Militar de 1976
El hecho que la última dictadura haya sido la más sangrienta con torturas, centros clandestinos, y que haya ido directamente en búsqueda de activistas obreros y estudiantes, se debe a las lecciones que sacaron las clases dominantes y las Fuerzas Armadas respecto al anterior período dictatorial. Un pequeño margen de participación para los obreros y estudiantes, aunque sea en las movilizaciones callejeras, podía derrotar a cualquier gobierno militar, como ocurrió con la denominada “Revolución Argentina”.

El retorno de la democracia en 1983 no significó una victoria para la clase obrera y los sectores populares, sino más bien fue el corolario de la derrota de los mismos. Una vez aniquilada la vanguardia obrera, y disciplinado el pueblo trabajador en su conjunto, las clases dominantes pudieron reinstaurar el sistema democrático parlamentario.

La dicotomía entre dictadura y democracia, o democracia y corporaciones, es totalmente falsa. La dictadura se puso en marcha porque la democracia ya no era garante de sus ganancias. Más bien, la principal conclusión a la que hemos llegado es que cuando las bases de acumulación capitalista son puestas en cuestión, se cierran los canales democráticos. En este sentido, cuando ese cuestionamiento ya no existe, estos canales vuelven a abrirse.

Por último, quedará pendiente un análisis sobre las causas de la derrota del movimiento obrero. No creemos que este resultado tenga que llevarnos a pensar que el camino que tomó el mismo haya sido incorrecto o que su participación política tuvo que haberse limitarse a los marcos que ofrecen las instituciones del Estado.




[i] Véase Werner, R., y Aguirre, F. (2009). Una crisis capitalista mundial, en “Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976. Clasismo, coordinadoras interfabriles y estrategias de la izquierda”. Ediciones IPS, CABA.
[ii] Ídem
[iii] Véase Werner, R., y Aguirre, F. (2009). Dualidad en la organización obrera: sindicatos y comisiones internas, en “Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976. Clasismo, coordinadoras interfabriles y estrategias de la izquierda”. Ediciones IPS, CABA.
[iv] Véase “1972-1974: La vuelta de Perón y el Pacto Social” – La Verdad Obrera: http://www.pts.org.ar/1972-1974-La-vuelta-de-Peron-y-el-pacto-social
[v] Véase Werner, R., y Aguirre, F. (2009). De los intentos de establecer el GAN al tercer gobierno de Perón, en “Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976. Clasismo, coordinadoras interfabriles y estrategias de la izquierda”. Ediciones IPS, CABA.
[vi] Véase “Notas para un balance a 40 años del golpe militar” – Rolando Astarita, en Rolando Astarita Blog: https://rolandoastarita.wordpress.com/2016/03/12/notas-para-un-balance-a-40-anos-del-golpe-militar/
[vii] Véase “¿Porqué el golpe del ´76 fue contra la clase obrera, el pueblo y las organizaciones populares?” – Leónidas Ceruti: http://argentina.indymedia.org/news/2011/03/775984.php
[viii] Véase Pagés, G., y Picón, A (2016). Dictadura, empresarios y el cinismo de Macri, en “Ideas de Izquierda. Revista de Cultura y Política” N° 27, marzo 2016.

Otra bibliografía consultada:
“Responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Represión a trabajadores durante el terrorismo de Estado”, Buenos Aires, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, 2015.

martes, 19 de enero de 2016

Acompañemos a los Trabajadores del Grupo23 este miércoles al Ministerio de Trabajo

Este miércoles 20 de enero, los trabajadores del Grupo 23 se concentrarán a las 13 hs en el Ministerio de Trabajo en el marco del vaciamiento de la empresa que están llevando sus dueños, Sergio Szpolski y Matías Garfunkel.
Desde el Comité de Carrera de Licenciatura en Comunicación, los representantes estudiantiles suplentes abajo firmantes invitamos a los estudiantes de nuestra carrera a acompañar a los trabajadores como muestra de apoyo y solidaridad.
Son alrededor de 800 puestos de trabajo los que están en juego, que podríamos ocupar el día de mañana como futuros profesionales. No podemos mantenernos indiferentes ante esta situación ya que si la empresa cierra, implicará menos posibilidades de trabajo para nosotros, y lo más grave, nuevas familias en la calle.
Quienes decidan asistir, sugerimos ponerse en contacto con nosotros para coordinar horario y punto de encuentro.

Convocan:
Marco Balbi y Federico Nahuel Monzón


Foto: Facebook Trabajadores Grupo 23

¿En qué estado se encuentra el conflicto?
A los aproximádamente 800 salarios y medios aguinaldos que se adeudan desde diciembre (a trabajadores de algunos medios les deben desde noviembre), que era la situación hasta la semana pasada, se le han sumado los primeros veinte despidos ante el cierre de la edición que el diario El Argentino tiene en el interior, específicamente en Córdoba, Mar del Plata y Rosario.
Al día de la fecha los Trabajadores del Grupo 23 y el SiPreBA (Sindicato de Prensa de Buenos Aires) están convocando a la espera de más adhesiones.

viernes, 15 de enero de 2016

Fotos de la marcha de los trabajadores del Grupo Veintitrés
















Extendamos la solidaridad para con los trabajadores del Grupo Veintitrés

 
El miércoles 13 de enero, los trabajadores del Grupo Veintitrés llevaron a cabo distintas medidas en reclamo del medio aguinaldo y los salarios de diciembre que se les adeuda, y contra el vaciamiento de la empresa que están llevando a cabo sus dueños, Sergio Szpolski y Matías Garfunkel. Los trabajadores fueron acompañados por el SiPreBA (Sindicato de Prensa de Buenos Aires), trabajadores y delegados de otros medios de comunicación (Clarín, Página/12, Revista Crítica, Télam, y TV Pública entre otros), y dirigentes y militantes de distintos partidos de izquierda.

Primero, los trabajadores del grupo se concentraron en la en la puerta de la redacción de las revistas 7 Días y Cielos Argentinos para manifestarse contra “el acuerdo” al que quieren someter los dueños de la empresa a los empleados de las publicaciones mencionadas: pago en un año del 80% de los salarios adeudados desde noviembre e indemnización en 12 cuotas. Allí realizaron un acto en el que hablaron tanto los delegados de los medios del Grupo Veintitrés como los delegados de los otros medios presentes, y también referentes del FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). La mayoría de los oradores destacaron la necesidad de la unidad y solidaridad para enfrentar a la unidad de todos los dueños de medios, que a la hora de precarizar y despedir no se distinguen por sus perfiles políticos ya que todos poseen los mismos intereses.

Luego, marcharon hacia el domicilio de las oficinas de Tiempo Argentino y Radio América. Los trabajadores del diario estuvieron de paro durante el día miércoles mientras que los de la radio vienen manteniendo uno desde hace siete días. En ambos casos lo que se les adeuda es el salario de diciembre y el aguinaldo. Allí también volvieron a hablar los protagonistas de la jornada, se agradeció a los presentes, y se volvió a hacer mención sobre la importancia de la unidad ya que Szpolski y Garfunkel están haciendo todo el tiempo que sea necesario para desgastarlos, y que así abandonen su lucha.

Todo esto ocurre en el marco del vaciamiento mencionado. Como muestras de ello, los trabajadores denuncian que ayer jueves no salió a la calle el diario Tiempo Argentino, siendo la segunda vez en lo que va del año, debido a que la empresa se negó a imprimir. Si bien estuvieron de paro el miércoles, habían realizado una edición de emergencia para no perjudicar a los lectores. Por su parte, las revistas 7 Días y Cielos Argentinos no se están editando, al igual que las ediciones de El Argentino de Córdoba, Rosario, Mar del Plata y las zonas Sur y Norte del GBA.

Resulta escandaloso que los dueños del grupo aduzcan que no tienen con qué pagar lo que le deben a los casi 800 trabajadores del mismo luego de haber recibido en concepto de pauta oficial $814 millones del Poder Ejecutivo Nacional desde julio del 2009 hasta junio del año pasado (sin contar la pauta del gobierno de la Provincia de Buenos Aires, C.A.B.A, de otros gobiernos provinciales y municipales, y la proveniente de empresas privadas).

Ante esta situación, los representantes estudiantiles suplentes del Comité de Carrera de Licenciatura Comunicación de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) abajo firmantes, que participamos de la marcha hacia las oficinas de Tiempo Argentino y Radio América (ver fotos), llamamos a todos los estudiantes de nuestra carrera a acompañar las distintas medidas que convoquen los trabajadores del Grupo Veintitrés, cuya situación nos invita a reflexionar sobre nuestro futuro como profesionales.

En un contexto de ajuste, en el que esta burguesía mediática pretende utilizar a sus trabajadores como variable, luego de haberse empoderado durante todos estos años a través de la ley de medios, y en el que el Ministerio de Trabajo no da respuestas, la solidaridad y el apoyo mutuo entre trabajadores y estudiantes son más que necesarias. En parte, es sobre el trabajo y la educación donde los gobiernos realizan ataques en situaciones de crisis.

Hoy son ellos, mañana podemos ser nosotros.


Convocan:
Marco Balbi y Federico Monzón